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martes, 22 de noviembre de 2011

montaplatos

Eran exactamente las 11,30 de la noche, o así me lo estaba indicando con sus campanadas un reloj que había en el hall del edificio de apartamentos, cuando entrabamos en el ascensor una atrac tiva mujer, con la que en otras ocasiones me había cruzado, y yo. Pulsamos casi al unísono en la botonera para marcar el piso al que queríamos nos llevara, y con unas casi imperceptibles buenas noches nos disponíamos a realizar el viaje de algo menos de un minuto, ella se quedaba dos plantas antes que yo, y yo nada menos que a la …..
Mis pensamientos desaparecieron cuando ella gritó
-¡No puede ser!, con las ganas que tengo de quitarme los zapatos.
La puerta del ascensor se había cerrado e inició la marcha, cuando la luz se apagó y un golpe seco nos dio la clara señal de que nuestro viaje iba a durar más de lo previsto, y ella con su expresión desahogó la rabia que tenía, yo en cambio aquella oportunidad de novela no me la podía perder.
Una mujer atractiva, un ascensor que no funciona, una luz muy tenue de emergencia, y yo dispuesto a recibirla en mis brazos para ayudarle y ahuyentar la claustrofobia que seguro que en aquel momento padecía.
-Pero oiga no va usted hacer nada
-A sí- le conteste.
Hice el gesto de pulsar la dictáfono alarma, sin mucho ahínco, llamar supone terminar una oportunidad única, pensé.
No había llegado a pulsarlo, cuando una voz cavernícola, nos hizo sobresaltarnos.
-Le hablamos desde el centro de control, por favor no se mueva, sabemos que el ascensor se ha detenido, en unos segundos se subsanara el problema y podrá salir del mismo.
La atractiva mujer lanzo sus zapatos con los pies, uno dio en el techo del ascensor, el otro contra la puerta.
Se acercó hacía mí, sus ojos me miraban con profundidad, y su boca rozaba la mía.
-¿No será usted el responsable de este edificio?, ¡porque si así lo fuera!.
-No, no lo soy
-Y el conserje, seguro que está en su casa tranquilamente durmiendo y soñando Dios sabe con que.
La miré a los ojos, la luz de emergencia no era suficiente para ver su color, pero si me dejaba adivinar su belleza
-Es mejor- le dije –que lo tomemos con humor, y como si de una fantasía se trata. Mientras estemos aquí nadie nos ve por lo tanto. . .
-Llevas razón.
Y acercando sus labios aún más a los míos con voz y gestos insinuantes me dijo:-Eres un hombre sumamente atractivo. Yo soy una mujer que seguro que no me ves mal.
-Cierto, desde que el ascensor nos dejó aquí solos a los dos pensé....
Pasó sus dedos por mi boca.
-No digas nada, y abrázame, a pesar de todo tengo algo de temor.
Mi cuerpo se estremeció al escuchar sus palabras llenas de sensualidad. Mis manos empezaron a buscar sus manos, y . . . la puerta se abrió.
Cubriendo toda la puerta de mi camarote estaba el contramaestre, que con su característica voz me dijo.
-Rapaz; despierta y levántate de una vez. Y vete arreglar el montaplatos de la cocina, que es tu responsabilidad.

sábado, 29 de octubre de 2011

castigo

  -Mi capita.........,¿puedo pasar? [la hora nona]

Con un gesto de la mano me indicó que pasara, mis piernas dejaron de temblar, ella hablaba con el jefe de maquinas, levantó la mirada de los papeles que tenían en la mano, y sus ojos verdes quedaron mirando los míos, y yo no retiré la mirada, al contrario, la mantuve con el orgullo que sentían cada vez que me miraba, aunque percibía algo distinto de otras veces, la fue bajando lentamente observándome, y girando su cabeza al contramaestre le dijo algo que no entendí, la carcajada de él y de todos los demás, no dejaron que las percibiera.
Mi capitana continuaba hablando, y donde siempre veía una sonrisa en sus labios, ahora notaba un gesto de enojo, mis piernas volvieron a temblar. El motivo de su enfado seguro es que estoy descalzo, pensé.
Tras de mi, no sabia quien era, me susurraba.
-Contéstale rapaz, la estas enfadando, dile al menos que sí- Aunque no sabia porque en voz muy baja dije -Si-
-Sí mí capitán- me volvió a susurrar, -Sí mi capitán- repetí con voz más enérgica
Mi Capitana se levanto lentamente de la silla, su figura fue engrandeciéndose, viendo en todo su esplendor a la bella mujer que yo la percibía.
Una camisa blanca semi traslucida, enaltecía su busto, que me hacia enardecer, enardecimiento que aumentó al ver en su antebrazo desnudo una pequeña pulsera, que reconocí

Se la  había dejado en una caja de cartón, al cabo de unos días me preguntó si sabia quien había dejado esa cajita en su camarote, dude en decirle que había sido yo, temía una fuerte reprimenda, al fin tuve valor y le dije que yo la había dejado para ella. Mí Capitana se enfadó y me dijo que no quería admitirla, le dije que la había hecho yo en mis ratos libres, gracias a esa escusa, pero aun a regañadientes y diciéndome que no podía admitirlo porque el reglamento así lo señalaba, la aceptó, aunque estoy seguro que sabia la había comprado en el puerto donde unos días antes habíamos atracado

Su pantalón corto de tenue y sutil verde marino, con un cinturón blanco que remarcaba un poco sus caderas, dejaba ver las rodillas mas perfectas que había visto, y que dejaban imaginar como serian. . . .
-Por favor doctor quiere usted no apuntarle más lo que tiene que decir- con voz de Capitana interrumpió mis pensamiento. Volví la mirada a la izquierda, y allí estaba, el medico, el sacerdote, el amigo, el profesor, era un hombre que no sabia si era más joven de lo que parecía o mas viejo, era el paño de lagrimas y de alegrías de toda la tripulación.
- Según parece- continuó mí Capitana -aun no has entendido que has cometido una falta muy grave, próxima al delito, así que. . . .- mis piernas que no dejaban de temblar empezaban a no poderme sujetar, no podía escuchar aquella voz de capitán que nunca había empleado conmigo.
-¿Te has enterado?- el volumen de su voz aumentaba en cada silaba, -repíteme lo que te ordenado- . -Y usted doctor le reitero- continuó la capitán -no le apunte-
Él pese aquella advertencia continuo susurrándome.
-Si mi capitán- yo repetía con voz entrecortada. -Si mi capitán-
-Te quedarás en tu camarote-  -Te quedaras en tu camarote- repetí
-Por favor Contramaestre- volvió el Capitán a ordenar  -dígale al doctor que no le apunte-
-O mejor por ultimo vez lo voy a repetir, te quieras enterar o no Rapaz, teniendo de testigos a todos lo aquí presentes-
-Queda arrestado el tripulante conocido por Ó Rapaz do Barco en su camarote, al menos durante diez días, salvo que se reciba un mandato de la comandancia modificando, o revocando, esta orden-
-Por favor contramaestre acompáñelo al camarote- La voz del Capitán cambio, y me volvió a parecer la de mí Capitana.
Sentí desazón al oírla, el castigo le estaba doliendo más a ella que a mí.
-Por favor capitán permítame que le acompañe yo- era la voz del doctor.
-De acuerdo doctor- esa si era la voz y el tono de mí Capitana -acompáñelo-
Mis piernas dejaron de temblar y notaba que sujetaban mi cuerpo. Le mire a los ojos, ella en principio los apartó pero volvió a mirarme, estaban llenos de lagrimas, que con su color verde, me hizo recordar ese verde mar del lugar donde por primera vez vi a mí Capitana, y no lo pude reprimir, unas lagrimas corrieron por mis mejillas, aparté la mirada de ella, y mirando al doctor le dije:
-Doctor, cuando usted diga-
Salimos del despacho, quería volver la vista atrás, pedirle perdón, para enjugar sus lagrimas, y lograr que a sus labios la sonrisa volviera, pero no me atrevía, el doctor se dio cuenta y me dijo
-No lo hagas deja esa ultima imagen en tus pupilas-
-Y ahora nárrame ¿Qué pasó?- 

Mas eso será otro relato. 

domingo, 23 de octubre de 2011

la hora nona

. . el brazo musculoso del timonel y empezamos hablar . .[ensoñé]

Ulises y las sirenas pájaros
Nuestros pasos, al menos los míos, eran cansinos, me pesaba la ropa que llevaba, la mire y no creía lo que estaba viendo, era un pantalón y una camisa que tenia por si en algún puerto podía bajar y pasear por las calles de la ciudad, no como marinero, sino como turista. Mí reacción de asombro no pasó desapercibida por el timonel, y me dijo
--Sí, te habías preparado para ir tras tus sirenas- quedé perplejo con sus palabras, pues ciertamente había alguna realidad, en mis pupilas quedaron grabadas las atractivas imágenes de las mises, y ensoñaba con todas ellas, y recordé que oí una voz suave que me dijo anda vamos  a tu camarote.
 --Pero a diferencia de Ulises no te ataste al mástil-- continuó diciéndome el timonel -y saltaste al agua con un salvavidas en la mano- 
Puse un dedo ante mis labios, le pedía silencio para poder ordenar mis recuerdos, y diferenciar los que eran realidad o sencillamente ensueños. Él continuaba parloteando, le interrumpí.
-Timonel estoy muy cansado quiero quitarme la ropa, secarme e irme a la cama-  
-Muy bien rapaz- me contesto - pero no te olvides lo que te he dicho, tienes que presentarte ante el capitán a la  hora, nona- con una sonora carcajada terminó su aviso. Carcajada que no sabia cual era el motivo que se lo había causado. Llegue al camarote y me  mire en un pequeño espejo mientras me quitaba la ropa, por si había algo más que acrecentara mi lastimosa imagen. 
A duras penas logre quitarme la ropa, ponerme una toalla mas para taparme que para secarme y caí en la cama como un fardo de plomo, al igual que mis parpados me pesaban, yo los quería mantener bien abiertos para recordar que había pasado, pero el sueño superó mi deseo de mantenerme despierto.
Algo me despertó, y comprendí la carcajada del timonel al decirme; "recuerda a la hora nona tienes que presentarte al capitán", las 15 horas pero estábamos a menos seis horas GMT, y eran las 8,45 total que apenas había descansado un par de horas y de ahí su carcajada. 
Puse la cabeza bajo la ducha, no tenía tiempo para más, me puse la ropa de faena, y salí corriendo hasta el despacho de la capitana, me cruce con el cocinero, un hombre grueso que nunca supe como podía subir y bajar aquellas estrechas escaleras que le llevaba a la cocina. 
-Buenos días rapaz, ¡Qué!, ¿te bebiste la mita de la botella de ron?. ¿Y los zapatos, se los dejaste a tus sirenas de recuerdo?.-
No le conteste, me paré en seco me mire los pies y estaban desnudos, pero no podía volver al camarote, y seguí corriendo, además, unas borrosas imágenes de una botella de ron y tres vasos me vinieron al recuerdo. En mi loca carrera casi me doy de bruces con la puerta que estaba entre abierta. 
Mis piernas me empezaron a temblar, allí estaba la plana mayor del barco acompañando a la capitana.
-Mi capita__, ¿puedo pasar,?

Mas eso será otro relato.  

jueves, 15 de septiembre de 2011

ensoñé

 

Rayos y Centellas, mi Capitana, a ella le gusta que le diga mi Capitán, me pilló mirando en su televisor la final del concurso de Miss Universo 2011, y yo cuando me enteré, ya me habían lanzado al mar con un salvavidas y una cuerda que rodeaba mi cintura a forma de cinturón, atada en la barandilla de estribor, ¿o era babor?
Centellas y Rayos me rodeaban y no, no era un sueño como hacia unos días me había pasado,  y entre trueno y trueno, oía las risas de algunos de la tripulación, pero la que mas resonaba era la del contramaestre, que me gritaba:
-Rapaz que te parece ese camarote ¿mejor que el que tienes?-
-Y la manta tienes todo el océano para .....-
Otro trueno apagó la voz del contramaestre.
Y otra voz, ahora era la del timonel hombre alto y delgado, con unos brazos musculosos, que siempre llevaba desnudos, no se lo que me dijo pero me recordó el pasaje de -Los tigres de Malasia-
"Sandokan arrebató el timón al malayo que luchaba con el".
Tomé fuerzas de la flaqueza, del temor, del enfado y odio que tenia, y fui acercándome al barco cogido a la cuerda, como si estuviera escalando. Al llegar una escala de gato apareció y entre vítores subí por ella, dispuesto a que cuando llegara a la cubierta del barco un buen puñetazo se llevaría el primero que se pusiera ante mí.
Pero la primera persona que se puso ante mí fue . .  -Mi Capitana a sus ordenes-
Con una sonrisa me respondió y me dijo:
-Rapaz ¿a donde querías ir? por que te lanzaste al agua ¿en busca de Miss Angola? -. 
-Estamos muy lejos de Sao Paulo-
-Vete a tu camarote ponte ropa seca y mañana hablamos-
y con voz de Capitana dijo 
-Tripulación silencio y todos a su puesto de trabajo o a descansar- 
Miré de reojo a mi Capitana, y de frente al contramaestre que me hizo una mueca, y lentamente me dirigí hacia mi camarote, y sobre mi hombro note el brazo musculoso del timonel, y empezamos hablar. . .

Mas ese será otro relato

domingo, 17 de abril de 2011

remembranza

No sé si es a mi editor o a mí, o a los dos, pero nos ha dado por la nostalgia, aunque ciertamente con motivo, hoy es Domingo de Ramos, y son tantos los recuerdos de aquellos tiempos, ¿de hace medio siglo?, cuando aún mi editor era un rapaz, que es inevitable la añoranza. Y no es que aquellos, o estos, fueron o son mejores tiempos, son y fueron distintos, porque la vida, ese paréntesis de la eternidad, es un compendio de múltiples diferentes y distintos momentos, que casi siempre queremos conservarlos, pero que se nos escapan y desaparecen como pompas de jabón, pero nos quedan en el recuerdo.

Hay quien dice que no debemos vivir de los recuerdos, y mi editor dice que vivimos para poder tener recuerdos, pues sin recuerdos, es imposible que hayamos vivido.

Remembranza que nos lleva a entonar un poema de “Los Costaleros de El Padre Cuè”, que nos hace sentir estar más cerca de Andalucía y menos lejos de cuando mi editor era un rapaz.

-¿No me conoces Señora?
que yo fui tu costalero.
!Que me miren, Madre, ahora
esos ojos que yo quiero!
Fui tu tiesto y tu florero...
Tú arriba fuisteis la flor;
sobre mis hombros de acero
Tú llevabas el salero
de tu manto triunfador.
Y la gente te aplaudía,
la saeta te clavaba,
el piropo te encendía
y la noche te besaba...
Y yo abajo decía
-tinieblas, polvo y sudor-:
"Por Ella, soy costalero,
por amor..."
Y todo el palio temblaba
del goce que yo sentía,
y tu amor me bendecía
y tu pie me acariciaba...
Yo la tierra, Tú la flor,
por ella fui costalero,
por amor.


jueves, 14 de abril de 2011

pesadilla

Salí del camarote casi desnudo, y me dirigí al camarote del contramaestre con el propósito de ponerle en su conocimiento mi enojo.
Así terminaba el relato anterior titulado [^soñando^].

Llegué a la puerta, dudé por un momento llamar, pero mis atribuciones masculinas que marcaban la poca ropa que llevaba, me dieron fuerzas para hacerlo.
La puerta se abrió casi de inmediato, y aquel hombre que siempre me había parecido grande, en aquel momento me pareció un gigante.
Me miró lentamente desde de la frente de mi cara hasta la punta de los dedos de los pies, y con una voz que me pareció salía de la caverna más profunda me dijo – ¿Qué haces aquí? ¿Qué quieres?-
Con voz algo temblorosa contesté: -Capitán, perdón. Contramaestre, estoy altamente enojado porque he tenido un extraño sueño como consecuencia de los dibujos de la manta que cubre mi camastro y. . .
- Rapaz, dale gracias al capitán por tener un camastro como tú dices, una manta con dibujos y un camarote para ti solo, que si por mí fuera el camarote sería una lancha salvavidas y la manta, la lona que la cubre. Así que ahora mismo vete, vístete, y antes de cuarenta minutos quiero verte en la popa pintando.
Intenté balbucear algo, pero una mirada penetrante del contramaestre, me hizo desechar tal cosa, así que me di media vuelta de forma militar y me alejé lo más rápido posible de allí, dirección a mi camarote.
Por el camino, pensaba que tenía que aligerar bastante, ya que solamente tenía cuarenta minutos para llegar al camarote vestirme ir en busca de los avíos de pintura, y llegar, ¿qué me dijo, a la proa o a la popa?, es igual, y sobre todo ver algo del partido de baloncesto, que vi en el televisor del contramaestre, estaban televisando.
Llegué con media lengua fuera, encendí mi pequeño ordenador, y mientras hacía todo esos procesos de abrir programas, "me vestí de esa manera".
Me conecte a la web que siempre he usado para ver transmisiones deportivas, ¡y oh! gran pesadilla me apareció:
Tremenda pesadilla, no solamente me persigue el Teddy y la Sinde, sino todas las fuerzas del orden USA.
Así es que bajé la tapa del ordenador para que se desconectara el solo y salí corriendo en busca de la pintura, ¿para pintar? ¿la proa o la popa?
Más ese será otro relato.

Para hacer este otro relato entre en: [^la ley Sinde^].- [^el sueldo de Teddy^].- [^roja directa^].-

lunes, 14 de marzo de 2011

soñando

"-Pero tanto luché con la muerte, impulsado por el instinto de conservar mi alma, que pude salir a la superficie del agua. Y por fortuna, logré agarrarme a una tabla de mi destrozado navío.-"

Conseguí despertarme, mis manos se aferraban, no a una tabla, era al libro que cuando quedé dormido, -La Mil Noches y Una Noche- estaba leyendo, y no, no estaba en medio del océano embravecido, me encontraba en la litera de mi camarote.

Apreté los parpados para asegurarme que no seguía soñando, los volví abrir y no, no estaba ni tan siquiera imaginando, los dibujos de la manta con la que me tapaba, eran de auténtica alunización.

En ese momento comprendí la pesadilla, lo extraño habría sido no padecerlo. Estaba en el barco, la lectura del --"quinto viaje de Simbad"-- y aquella manta.

Salí del camarote casi desnudo y me dirigí al camarote del contramaestre, con el propósito de ponerle en su conocimiento mi enojo.

Mas ese será otro relato

miércoles, 13 de enero de 2010

hay que buscarse un amante

Muchas personas tienen un amante y otras quisieran tenerlo. Y también están las que no lo tienen, o las que lo tenían y lo perdieron. Y son generalmente estas dos últimas, las que vienen a mi consultorio para decirme que están tristes o que tienen distintos síntomas como insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o los más diversos dolores.
Me cuentan que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada más que para subsistir y que no saben en qué ocupar su tiempo libre. En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas.
Antes de contarme esto ya habían visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnóstico seguro:
"Depresión" y la infaltable receta del antidepresivo de turno.
Entonces, después de que las escucho atentamente, les digo que no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan, es un amante.
Es increíble ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto. Están las que piensan: ¡Cómo es posible que un profesional se despache alegremente con una sugerencia tan poco científica!. Y también están las que escandalizadas se despiden y no vuelven nunca más.
A las que deciden quedarse y no salen espantadas por el consejo, les doy la siguiente definición:
Amante es: "Lo que nos apasiona". Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y es también quien a veces, no nos deja dormir.
Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido.
A veces a nuestro amante lo encontramos en nuestra pareja, en otros casos en alguien que no es nuestra pareja. También solemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un hobby...
En fin, es "alguien" o "algo" que nos pone de "novio con la vida" y nos aparta del triste destino de durar.
¿Y que es durar? - Durar es tener miedo a vivir. Es dedicarse a espiar como viven los demás, es tomarse la presión, deambular por consultorios médicos, tomar remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones, observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol y de la lluvia.
Durar es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana.
Por favor no te empeñes en durar, búscate un amante, se vos también un amante y un protagonista... de la vida
Pensá que lo trágico no es morir, al fin y al cabo la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie.
Lo trágico, es no animarse a vivir; mientras tanto y sin dudar, búscate un amante...
La sicología después de estudiar mucho sobre el tema descubrió algo trascendental:
"Para estar contento, activo y sentirse feliz, hay que estar de novio con la vida".
JORGE BUCAY

encontre este escrito en internet, y la imagen es Escultura en bronce homenaje a los Amantes de la Peña, situada en la Plaza de Castilla de Antequera (Málaga),2004, de José Manuel Patricio Toro.

domingo, 27 de diciembre de 2009

silencio


A mis manos en ese momento una poesia llegó, escrita hace mucho tiempo para este momento. Se quien la escribió, no se a quien se la escribio, mas sus palabras declarán que era una mujer a la que amaba con intenso ardor y pasión.
Y de este modo y en este momento con sus palabras te hablo en silencio, pues por callar tengo miedo de perderte, por amarte en silencio.

.__
Yo callé males sufriendo,
y sofrí penas callando;
padecí no mereciendo,
y merecí padeciendo
los bienes que no demando:
si el esfuerzo que he tenido
para callar y sofrir,
tuviera para decir,
no sintiera mi vevir
los dolores que ha sentido.
.---
Pensando, señora, en vos,
vi en el cielo una cometa:
es señal que manda Dios
que pierda miedo y cometa
a declarar el deseo
que mi voluntad desea,
porque jamás no me vea
vencido como me veo
en esta fuerte pelea
que yo conmigo peleo.
.----
Callé por mucho temor;
temo por mucho callar,
que la vida perderé;
así con tan gran amor
no puedo, triste, pensar
qué remedio me daré.
Porque alguna vez hablé,
halléme de ello tan mal,
que, sin duda, más valiera
callar, mas también callé
y pené tan desigual,
que, más callando, muriera.


poesia de jorge manrique, imagen pico urriellu de internet

sábado, 26 de diciembre de 2009

engreído

Engreído que en un mundo ilusorio que te has fantaseado vives, creído que todo cuanto te rodea con simple gesto tuyo lo aturdes, alardeas de saber amar y solo por eso te crees, que tienes que ser amado, necio luchador que vencedor te crees porque una batalla te dejaron ganar.
Y así dominado por tu tosquedad, estas perdiendo lo que con intensa pasión amas. Mal acostumbrado estabas que ahora te crees desdeñado, porque pobre y viejo te consideras, y ciertamente, viejo pareces perdido en una escénica languidez, y pobre si que lo eres, porque no hay mayor pobreza que la perdida de la ilusión de vivir, por no creerte amado.
No te engañes a ti mismo, creyéndote que ya no volverás a sentirte amado, no es tan difícil conseguir volver a ser amado, solo tienes que saber amar, como siempre habías amado.

Desperté un día y vi que amar sabia,
con aposesionado amor
tú me habías enseñado.
Creído de saber besar vivía,
hasta que aprendí a besar
cuando tus labios me besaron
Mal amante soy que no sé
con mis besos hacerte sentir
el apasionado amor que por ti tengo
.

imagen: venecia, fuente internet

jueves, 17 de diciembre de 2009

no lo sé

Ayer salí a pasear sin rumbo, de aquí para allá, como siempre pensando en ti, llegué a este lugar, me quedé quieto, mirando los vehículos, parecían que desde un control remoto los estuvieran gobernando por sus extrañas y difíciles maniobras, para evitar absurdos accidentes, como el de aquel día, o al menos yo asi lo veia.
Un veterano amigo, se acercó me saludó y tras un rato hablando de cosas banales, me dijo mirándome fijamente:
¿Qué te pasa?, ya no amas con ese apasionado amor que amabas.
Sí sigo amando, y si ello es posible con más intensidad.
Pues no lo exteriorizas como siempre.
Quizás sea el frio, le objeté absurdamente, porque hoy hace un frio que pela, fíjate como vengo, abrigo, bufanda y gorra de visera.
En ese momento recordé que a ti no te gusta, y de forma refleja, me la quité.
Sorprendido me miró, y no era difícil adivinar lo que estaba pensando, así es que me preparé para lo que a continuación me iba a decir, pero no me dio tiempo, el habló antes de que mi pensamiento fuera capaz de saber cual iba a ser la contestación adecuada.
Y ella, ¿te sigue amando tan apasionadamente como siempre me dijiste te amaba?.
No lo sé.
Necio de mí, no era esa la contestación que quería darle, así que intenté subsanarlo, pero él con un gesto indicándome silencio, me dijo:
Y por si no nos volvemos a ver, feliz Navidad y sobre todo, que el próximo año te sea mejor que este.
No se si me despedí, creo que si, desde luego la mano nos dimos. Él continuó andando yo me quede parado en ti pensando, y en aquel desatinado accidente del que no fui capaz de reaccionar, como tu esperabas.
No pasó nada, pero los dos quedamos atrapados en un absurdo estremecimiento, y en el intento de ocultarte mi desasosiego, no me di cuenta de que tú necesitabas algo más que un simple gesto, o quizás, sencillamente eso.
Detestable e inoportuno, accidente, del que nunca podre olvidarme, por su causa, ayer, solo supe contestar, no lo sé.
He intentado, paliar aquel mal momento, sin éxito.
Dime tú que tengo que hacer para que si me vuelven a preguntar: Y ella, ¿te sigue amando apasionadamente?, yo pueda contestar; mucho mas que en el primer momento.

martes, 8 de diciembre de 2009

me alegro de verlo

Hoy, a la iglesia que fui a rezar, hacia algún tiempo que no había estado, allí llegué casi sin darme cuenta, no fue mi cerebro el que mis pasos guió, fue mi corazón.
Allí lo encontré todo igual que como hace ya algunos años, cuando la ultima vez que estuve, era. La imagen de la Virgen, un gran Crucifijo, si todo se hallaba igual, menos los que allí estábamos, faltaban tantos, había muchos que no conocía, quizás demasiados.
Salió el celebrante, en ese momento no lo conocí, pero era el mismo, y volví a mirar a mi alrededor, y reconocí al joven que ayudaba a un hombre a sentarse en el banco, eran los mismos, pero la ultima vez que los vi era el hombre el que enseñaba a un casi todavía niño a rezar. Sí había algunas personas que no conocía, pero no tantas como en un principio creí ver, había personas que el color de su piel revelaba que de otras latitudes procedían, quizás a esos era la primera vez que los veía. Si la imagen de la Virgen a la que mi corazón quiso ir a ver, seguía igual que la última vez, pero los que estábamos allí, habíamos cambiado tanto.
No se si era fruto de mi corazón que algo triste se sentia, por todos los que allí no estaban, con los que ya nunca podré volver a unir mis manos, para en comunión orar, pero creí ver una mueca de tristeza en dos mujeres que cerca de mí estaban. Quizás mi insistente, aunque de reojo mirarlas, les hizo al unisonó volverse hacia mi y un leve movimiento de los labios a modo de saludo, me hizo ver que sus facciones delataban la madurez de los años pasados, pero sus ojos la alegría de vivir.
Terminada la misa yo continué orando, si rezar es mezclar los recuerdos del pasado con los deseos del futuro con las penas y alegrías del presente, para contárselos a Dios, ¡como si Él no los conociera!, y no me di cuenta que los feligreses que allí estaban concentrados, fueron marchándose.
Mi oración tan particular se detuvo cuando en mi hombro note que una mano se posaba, me volví y efectivamente vi unos alargados dedos, ¿una mujer? pensé. Alce la vista y sí era una mujer, me pareció algo mayor que yo, y en voz muy baja me dijo: "Me alegro de verlo hacia tanto tiempo, que creí le había pasado algo, no sabe cuanto me alegro".
Quedé tan sorprendido, que apenas me dio tiempo de decirle “gracias”, cuando lo balbuce ya había retirado su mano de mi hombro y se marchó. No fui capaz de reconocerla, y no se porque no me levante y acercarme a ella, continúe sentado mirando como se alejaba con un pausado caminar.
Sí, todo seguía igual, el gran Crucifijo, la imagen de la Virgen a la que fui a rezar y el amor de todos los que en el amor sabemos vivir, incluso a los que ya no podemos volver a ver, aquella mujer así me lo hizo comprender, nada ha cambiado, solamente que por nosotros han pasado algunos años, que en el amor de Dios aún, una centésima de segundo se está iniciando.
imagen: catedral de granada. fuente: internet